El viernes llegó el momento de decir adiós, bueno, mejor que adiós, hasta luego, porque esperemos que sea hasta luego y podamos volver a vernos en Septiembre, si el destino así lo quiere.
Un destino que me puso en el camino de vuestro pueblo, Brenes; en el destino de un 3ºB del cole Vicente Aleixandre un septiembre allá por el año 2009.
He disfrutado mucho durante estos tres años de mi vida, a veces nos hemos enfadado, otras veces hemos reído, otras discutido, pero, siempre es mejor quedarse con lo bueno, ¿verdad?; porque también hemos vivido innumerables momentos bonitos trabajando, aprendiendo, conviviendo, jugando y mejorando día a día como personas.
Espero que hayáis aprendido mucho en todo este tiempo, porque no os imagináis lo que yo he aprendido de todos y cada uno de vosotras y vosotros (las niñas primero que después Cristina se me enfada); pensando de vuelta a casa, entre curva y curva de esa carretera las cosas que me habían sucedido día tras día en este maravilloso, diferente y apasionante colegio.
Sí,
apasionante colegio, donde cada día es distinto, donde cada día te sucede algo nuevo, donde cada día tienes que solventar y salvar multitud de obstáculos, donde cada día esos "bichitos" del Vicente consiguen sacarte una sonrisa sea como sea y en el momento que menos te lo esperes.
No me extiendo más, solo me queda decir que no os quepa la menor duda de que como os dije el primer día que os conocí, todo lo que he hecho en estos años lo hice por vuestro bien. Me habré equivocado, y pido perdón por ello, es de humanos, habré acertado en otras, lo habréis entendido a veces, otras veces no, pero todas y cada una de las palabras que os he dicho, todas y cada una de las acciones que he llevado a cabo, las he hecho siempre pensando en ustedes, los niños y niñas.
No quiero acabar sin hacer mención a mi AMIGO Enrique, sí, amigo, porque para mí ha traspasado la línea de compañero, convirtiéndose en mi amigo, del que en los tres años que llevo en este cole, y en este último en especial, he aprendido y me quedo con su afán por enseñar, con su alegría de cada día, con aprender jugando, riendo y disfrutando, con su complicidad con los alumnos, con el mejorar siempre, con el luchar al máximo por los niños y por un Vicente mejor.
Bueno, aquí hay donde leer, vaya tostón, pero es lo que siento ahora mismo.
Chavales, a
descansar que os lo habéis merecido por el trabajo del año, ya que los dos maestros que habéis tenido han sido bastante "pesaos" y han exigido tela marinera, pero como ponemos en los exámenes, "
el esfuerzo y el trabajo da sus frutos y tiene recompensas".
Hasta la vista